"La píldora": dos palabras sinónimas de método anticonceptivo. Pero más de 50 años después de que los anticonceptivos orales se volvieran comunes, sigue siendo una opción que solo está disponible para las mujeres.

En Estados Unidos, el 17,5% de las mujeres entre los 15 a los 44 años que usan un método anticonceptivo toman pastillas orales, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

Para los hombres, las opciones siguen siendo las mismas que han estado presentes durante siglos: condones y vasectomías. No hay ninguna píldora a la vista. Por ahora…

"Incluso si solo entre el 5 y el 10% de los hombres usaran este anticonceptivo oral, esto limitaría el crecimiento de la población", dice Ilpo Huhtaniemi, profesor emérito de endocrinología reproductiva en el Imperial College de Londres.

Mientras las vasectomías son más populares entre los hombres mayores, los más jóvenes prefieren los condones. "Tiene que haber algo para que los hombres tomen una responsabilidad de la misma forma que las mujeres", dice Huhtaniemi.

Hoy, hay esperanza en el horizonte.

Hacer a un lado las hormonas

Una estrategia temprana utilizada en la investigación de anticonceptivos orales era controlar la producción de esperma al enfocarse en la testosterona. Aumentar los niveles de testosterona en el cuerpo hace que la glándula pituitaria libere menos de las hormonas necesarias para producir esperma.

Varios ensayos clínicos han demostrado una efectividad variada que oscila entre un 60 y un 90% de reducción en la fertilidad, según Huhtaniemi, y los efectos secundarios incluyeron aumento de peso y depresión.

"No hubo una supresión suficiente", dice Huhtaniemi, quien cree que detener al esperma directamente es el camino a seguir, concretamente al enfocarse en cualquiera de los cientos de genes y proteínas involucrados en su desarrollo.

"Si podemos encontrar una medicina que bloquee cualquiera de estas proteínas, ese sería un buen anticonceptivo", dice Huhtaniemi.

Impedir que naden

En un estudio con ratones publicado en octubre de 2015, Haruhiko Miyata y sus colegas en la Universidad de Osaka en Japón descubrieron una proteína, llamada Calcineuron, que resultó ser crucial para ayudar a los espermas a que naden e ingresen por la membrana de un óvulo femenino para fertilizarlo. Cuando los genes detrás de esta proteína eran bloqueados, los ratones se volvían estériles.

Los efectos estuvieron presentes en los ratones en cuestión de cuatro a cinco días después del tratamiento, y la presencia de estas mismas proteínas hace que sean una opción posible. Los efectos también eran reversibles, ya que la fertilidad volvía una semana después de terminar los tratamientos. "Esto podría conducir al desarrollo de un anticonceptivo masculino reversible", escribieron los científicos en el artículo.

Pero Huhtaniemi advierte sobre los desafíos al controlar grandes cantidades de esperma, y que cualquier uso por parte de humanos aún está como mínimo a diez años de realizarse.

"La biología es el mayor obstáculo… con cada latido del corazón los hombres producen miles de espermas", dice.

Prevenir la fusión

Numerosos estudios se han enfocado en distintas etapas de la producción de espermas y la fertilización, entre ellos uno que fue publicado en 2015 e identificó un proceso necesario para que el esperma se fusionaran con un óvulo femenino durante la fertilización.

La investigación fue realizada por John Herr, profesor de biología celular e ingeniería biomédica en la Universidad de Virginia, quien encontró un minúsculo filamento involucrado en estabilizar a los espermas mientras se fusionan con un óvulo. Al bloquear la estabilización, un día podrían prevenir la fusión… y el embarazo.

Por ahora, el equipo tiene mucho más por descubrir.

"Aún es temprano; se trata más de entender el mecanismo involucrado en la fertilización y en cómo puedes bloquear la formación de este filamento", dice Herr.

Tener una píldora en la mano podría no ser posible sino hasta dentro de décadas, pero Huhtaniemi permanece esperanzado.

"Estoy convencido de que una observación de un objetivo que no es hormonal un día conducirá a un gran avance", dice Huhtaniemi.

Detener a los espermatozoides en su camino… literalmente.

Un prometedor nuevo desarrollo en los anticonceptivos para hombres no es una píldora, sino una inyección conocida como Vasalgel. Esto involucra un polímero que es inyectado en los tubos portadores de espermas para bloquearlos mientras son liberados.

La inyección imita el efecto de la vasectomía… sin necesidad del corte.

"Es un gel pegajoso que va en los tubos y básicamente filtra el esperma", dice Elaine Lissner, directora ejecutiva de Parsemus Foundation, la organización médica de investigación que está detrás de Vasalgel. Un polímero similar llamado RISUG actualmente está siendo probado en la India.

"Este es un dispositivo médico, y no una droga, lo que hace que sea más posible", dice Lissner.

El gel es inyectado en una ubicación similar a ese corte durante una vasectomía y permite que los fluidos entren mientras bloquean el esperma. El esperma bloqueado luego es vuelto a absorber por el cuerpo.

Otro beneficio es que a diferencia de una vasectomía el propósito del gel es que se desintegre cuando una segunda solución es inyectada para romper la barrera. Esto haría que el proceso sea reversible.

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